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miércoles, 21 de enero de 2026

MADEJA DE IMPULSOS Y CREATIVIDAD DE MUNDOS DIVERGENTES



Madeja de impulsos y creatividad de mundos divergentes

La introspección creativa era el rasgo distintivo de mi identidad infantil; en aquel entonces, aún no existía un diagnóstico. En los sesenta, yo «volaba despierto», pero utilizaba mi lógica para asociar, aprender y crear. Enfocaba mi impulsividad en la escritura de frases y máximas que, poco a poco, mutaban en pensamientos libres.

Fui un padre muy presente para la «ochomesina»: desde su desayuno hasta su dormir, en una vida llena de alegría y total amor paternal. A sus trece años, ella seguía canalizando su energía especial con el baile y el canto en privado, hasta el cansancio; luego, por su propia identidad femenina, eligió a la mujer adulta: a su mamá. Ella, quien maduró como diosa del Olimpo costeño, no fue adivina, pero sí imagen de sacrificio, dedicación y ternura; tejedora de un linaje especial.

Hoy, en su herencia, ella observa cómo la personalidad divergente posee al primero de sus hijos: el políglota. El mayor trae en sus genes esa introspección canalizada en un mundo propio de inglés perfecto. El segundo, cuya mente va más rápido que sus actos, se enfoca en juegos infantiles sin fin.

Son «four strands» que conforman una inteligente madeja: padre, hija y su descendencia amorosa. Un ovillo cálido, con su hilo anudado de cuatro hebras; «four names» y un diagnóstico verificable. Sangre con glucosa de amor: una marca que esconde aquella noble y luminosa calidad.

Es un acertijo que surge tras las escondidas y antes de contar diez mirando a la pared: «Cuatro siglas se trazan, jugando a ciegas como un mapa filial, para descubrir los cuatro tesoros».

TDAH

Con todo mi amor, para ustedes.

Franz Alberto Merino Dávila

Escritor y poeta ecuatoriano


sábado, 19 de septiembre de 2020

CÁNTAROS, JAZMINES Y HECHIZOS DE DESOLACIÓN.

 


CÁNTAROS, JAZMINES Y HECHIZOS DE DESOLACIÓN.


Porcelana blanca, irguió sobre un plato viejo para amoldar.

El torno muy usado apenas contribuyó con la estética y su destino.

Las manos del anciano alfarero un asa torcida torpemente colocó.

El cántaro atípico observó la fatal caída de su creador sobre su barro.


Pasaron diecinueve años y nadie lo usó, ni admiró, arrinconado vivió.

Por lista de herencia llegó hasta la aprendiza universitaria de idiomas.

De florero lo usó, no pretendió llenarlo con precipitado vino de adolescente.

Con fragancia a jazmín ahora le recibiría su dormitorio juvenil lleno de peluches. 


El cántaro, varias veces tomaba pleno sol, las flores blancas lo exigían.

Más reposaba debajo de la copia posimpresionista “Les Tournesols” de Van Gogh.

La mesita del rincón lo sostenía, y dentro del cajón un hechizo de amor había.

Durante muchas noches, atestiguaría la relectura del hechizo y poemas tiernos.


Por jugar tanto al romance, cierta tarde iracunda estrelló el cántaro sobre sus duelas.

Siendo catecúmena sintió asco al enterarse que su sobrino deseaba poseer su cuerpo.

Se dirigió al cajón del rincón, extrajo los poemas y el hechizo de amor. 

Prendió fuego a todos esos escritos con seudónimo “secreto de confesión”.


Sus senos antes virginales los sintió sucios, manchados, incestuosos, le urgía mutilarse.

Sin más cogió las tijeras para las flores, herida fatal insertó en su pecho, indignada.

Las llamas pronto avanzaron a la cama de madera, a la puerta, a toda la habitación.

Desquiciada cayó al piso entablado, miraba los pedazos ahumados de su cántaro raro.


Ella y su cántaro heredado se mezclaron con otras cenizas, se fusionaron con el lodo.

La fragancia de aquellos jazmines finalizó… otro idéntico aroma retornará en vasija metálica. 

Un consolante hechizo mágico se acopla, lo componen salves y ruegos de fieles religiosos.

Donde abundan los cántaros de bronce se puede ver, oler y escuchar el hechizo de desolación.


Autor: Franz Alberto Merino Dávila

19-09-2020

Loja, Ecuador.

@franzmerino #franzmerino

La foto pertenece a otro autor.

https://www.autoreseditores.com/franzmerino


jueves, 24 de septiembre de 2015

SE OFRECEN SERVICIOS DE ATENCIÓN DOMICILIARIA A PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA.





SE OFRECEN SERVICIOS  DE ATENCIÓN DOMICILIARIA A PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA.
Se ofrecen CUIDADORES DE PACIENTES A DOMICILIO en la ciudad de Loja o en su provincia.  Se OFRECE cuidado a personas de ambos sexos  mayores de 12 años que estén inmovilizados, enyesados, parapléjicos,  discapacitados, hospitalizados que necesiten compañía de día o de noche, servicio de acompañamiento en caminatas a hipertensos o personas que necesiten caminar por el bien su salud, servicios de cuidado de personas que necesitan ser vigiladas o cuidadas para que no se desconecten de los sueros tanto en las clínicas, hospitales o en sus mismos domicilios, se ofrecen servicios de cuidado a personas que tengan Alzheimer, Parkinson,  Apoplejía o Derrame Cerebral;  se ofrecen sin comisión alguna  CUIDADORES formados para dar las medicinas a las horas que son y controlar los signos vitales a las personas de la tercera edad así como su técnico cuidado y aseo, por horas o a tiempo completo. Solicite su CUIDADOR EXPRESS y DOMICILIARIO al  0969197373, póngase en contacto para otorgarle el número telefónico de nuestros CURSANTES capacitados para dicha actividad que cuenta con su CERTIFICADO DE CAPACITACIÓN otorgado después de haber aprobado nuestro curso de CAPACITACIÓN, usted directamente acuerda las condiciones de trabajo y el valor a pagar sea por horas,  fines de semana, semanal, quincenal o mensual o el tiempo que requiera de los servicios.  Ofrecemos PERSONAS CAPACITADAS de ambos sexos que están preparadas para realizar este tipo de trabajo con eficiencia y eficacia. Ellos cuidarán del doliente, del enfermo, del solitario y sufrido en su ausencia para que usted como familiar del mismo realice su trabajo con plena concentración, sin apuros ni preocupaciones, hasta su llegada.
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No busque más, ¡llame ya!
0969197373

lunes, 10 de agosto de 2015

CUIDADORES DE PACIENTES A DOMICILIO PARA LA CIUDAD DE LOJA


CUIDADORES DE PACIENTES A DOMICILIO PARA LA CIUDAD DE LOJA
Recomendamos cuidadores de ambos sexos para Pacientes inmóviles, encamados o con poca movilización. Somos la primera y única empresa en Loja que tiene la(s) persona(s) preparada(s) para este tipo de trabajo. Llámenos al: 0969197373 y al 0984789354. También puede escribirnos para más información al correo: franzmerino@gmail.com.
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miércoles, 3 de septiembre de 2014

SOFTWARE EMPRESARIAL Y PROFESIONAL, LOJA, GUAYAQUIL, ECUADOR.




Listo para emprender, nuevamente, la venta y capacitación de programas o software de facturación, contabilidad para PYMES. Instalamos sistemas informáticos para administrar hoteles, farmacias, control de pacientes. Además, mantenimiento y reparación de computadoras. Todos nuestros servicios son a domicilio.
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SOFTWARE EMPRESARIAL Y PROFESIONAL
Desde Loja y Guayaquil para todo el mundo.

jueves, 5 de septiembre de 2013

ROBARON LOS RECUERDOS DE MI MADRE.





Fue difícil acepte mi madre una empleada doméstica para nuestra ayuda.
Dijo tener  tres hijos, el mayor albañil  y dos menores de edad.
Me enteró que su anterior añosa jefa viajó a  vivir  con un hijo casado en la Capital.
Acá, solo se dedicaba a servirla hasta que llegue del trabajo su hija soltera.
La senil iba a ser mejor cuidada en Quito y prescindió de sus atenciones, manifestó.

Era separada de su marido, no tenía como alimentar a sus dos hijos escolares.
Reflejaba  estar desamparada la cuarentona, sus ojos pedían a gritos trabajo.
El hambre  de la abandonada y la necesidad  por quien me auxilie se encontraron. 
Pensé que Dios se había apiadado de esta casa y ahora tendría más tiempo para mí trabajo.
Tácitamente la contraté: atender a mi madre en su totalidad, pero hasta las 3 pm, condicionó.
Ahora, tres personas conformaban nuestro hogar: mi madre, la cuidadora y yo.

Mi madrecita  al inicio fue muy cauta, como toda dueña de casa frente a una extraña.
Las tareas básicas eran: hacernos el desayuno,  el almuerzo y dejar preparada la merienda.
También le solicité acompañarla a donde ella deseé, me interesaba que caminen juntas.
Con respecto al médico y las medicinas, de eso me encargaría yo mientras esté a su lado.
Para cumplir con lo pactado dejaba anotaciones y horarios para el diario en mi ausencia.
Esa primera semana en verdad me sentí relajado, confié en ella, tomé control de mi vida.

Pasaron dos meses, relativamente  relajados, su angustia existencial aminoraba.
Digo relativo,  pues noté que mi madre adquirió un comportamiento extraño con sus cosas.
Empezó a sacar sus recuerdos y a mostrárselas a la cuidadora con su historia y con orgullo.
Las cajas de sus memorias, de sus alhajas, las cambiaba de lugar todos los días en su clóset.
El dinero, a veces, desaparecía y cuando preguntaba a la cuidadora, contestaba no saber nada.
Mi madre siempre fue solidaria y regalona, fue socia de una fundación humanitaria.
Asumí que la ayudaba, adicionalmente, a la señora,  pues diariamente  comida le regalaba.

No dudaba de ella, aunque en cierta ocasión, entrando de sorpresa,  avisté  que  ella fisgaba
en el preciso momento que mi madrecita  guardaba sus bellos recuerdos en  su clóset.
Me dejó un  sabor negativo,  pero rápidamente comprendí que más bien la vigilaba,
capaz que por sus continuas fallas de memoria no recordara donde las depositó y ella avisar.
La desconfianza hacia ella no la tenía, asumí que prefería trabajar por sus hijos y no más.

Al fin estaba tranquilo, confiando en la cuidadora, tendría más tempo para mí.
Viajé por asuntos personales y laborales  a Guayaquil...  vaticiné  me iría bien.
Pensé que ahora sí podría recuperar  a mi  propia familia dejada por cuidarla a ella.
Allá, no logré comunicarme ni con mi hija ni con su madre con quien luchamos por concebirla.
Asumo que habían acordado apartarme de sus vidas en represalia  por mi decisión anterior.
Decidieron dejarme permanentemente; yo  solo, enfrentaré  la batalla de vida con mi madre.

A mi regreso, la señora cuidadora ya se había ganado la total confianza de mi progenitora.
También, se había robado todas las joyas de valor económico y sentimental de mi madre.
Los anillos por el  aniversario de bodas de oro, regalo de sus cuatro hijos,  es su mayor dolor.
Busqué y rebusqué, prácticamente revisé toda la casa y hasta en los recovecos,
para no hacer una acusación injusta o culpar a una  sospechosa inocente; no las hallé.
Frente a tan lamentables pérdidas, mi madre me pidió la despida, acción que la tomé.
Yo, le ofrecí cuando pueda,  comprarle o reponerle todo lo perdido a mi angelical madre.

La mala acción de la cuidadora, quien no supo defenderse cual inocente, me desmoronó.
Por una parte la tragedia sentimental de mi madre y por otra me quedaba sin su ayuda.
Lo único que le pidió mi madre es la devolución de su tesoro o que se vaya para siempre.
A petición de mi madre, no la acusé legalmente por el robo de sus pocas joyas.
Al no poseer pruebas contundentes y  flagrantes, con seguridad, el juez la exculparía.
Mi madre decidió que no entre nadie más a la casa para sus cuidados, que se valía sola.
Ahora me encontraba en la misma situación inicial: ser el cuidador oficial de mi madre.

Recordé las lecciones respecto a la confianza  y a la propiedad enseñadas por mis padres:
No confiar, ciegamente, en las personas extrañas ni cercanas: cuidado la oveja sea un lobo.
Jamás me dejaban solo, ni con familiares, ni con amigos, peor con extraños.
Cuida de tus cosas apreciadas, si las prestas, me decían: te quedarás sin ellas.
Nadie cuidará mejor de tus cosas, solo su propietario por el esfuerzo que le tomó adquirirlas.
Administra bien tus bienes,  en poder y en manos de los extraños se dañan o te las roban.
Y, cuando perdía algo o me robaban, me calmaban diciéndome: ¡pronto, te lo repongo!


Franz Merino

miércoles, 4 de septiembre de 2013

MI MADRE SE FRACTURÓ LA NARIZ.





Sus caminar es lento, sus pasos están volviéndose torpes.
Al entrar a la sala sus sandalias preferidas le provocaron tropezarse.
Su nariz impactó directamente en el entablado de romerillo.
No llegué tan rápido a su auxilio como sí el derrame de su sangre en el piso.

Su peso es grande, aunque su tamaño es pequeño: es rechoncha.
Mi desesperación aumentó mi adrenalina y pude levantarla solo.
Una vez en pie, proseguí  a sentarla en el sillón confidente, para ir por una toalla.
Con delicadeza limpié la sangre de su rostro y me percaté de la fractura nasal.

Solicité a mi madre me acompañe donde el médico con urgencia, ella no accedió.
Igual fui por las llaves del vehículo, por documentos y por dinero rápidamente.
A mi regreso mi madre no creía que se fracturó pues estaba viéndose en el espejo.
Por su necedad casi exigí con voz alta: ¡vamos mamita, déjese ayudar, por favor!

Ya llegados al hospital, el diagnóstico fue corroborado: pequeñas fisuras nasales.
Manifestó el médico que por su avanzada edad de 81 años, es mejor no operar.
Le dieron de alta asegurando, que por sí mismos se soldarán los huesillos.
Las indicaciones primeras: colocar hielo cada 10 segundos para no quemarla.

Así fue, después de cumplir el tratamiento e indicaciones al pie de la letra: se soldó.
Recordé lo que hacen los padres por los hijos bebés e infantes:
evitan que no se caigan al inicio de sus pasos, si sucede los levantan y calman;
si enferman intentan sanarlos  inmediatamente con las medicinas caseras;
si no pueden,  los trasladan al médico con palabras de afecto y no los dejan solos.

Franz Merino