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sábado, 26 de abril de 2025

MÁGICA DUALIDAD DIVINA

 




MÁGICA DUALIDAD DIVINA


A veces, la mirada esperada nunca llega,

y la charla amiga toma otros caminos.

Pero somos seres de encuentros, de lazos invisibles,

y la soledad, cuando asfixia, puede hallar compañía

en otros seres hermosos receptores y emisores empáticos:

en un bonsái que respira lento para vivir más,

en un gato que observa los silencios de las habitaciones,

en un perro que ofrece fidelidad sin palabras ni llantos,

en cualquier vida que te recuerde que aún hay calor y color en el mundo.


Y quizás un día, después de años solitarios,

la Sagrada Dualidad te regale:

el suave golpeteo en la puerta,

un gesto, un poema, flores perfumadas,

frutas, postres, algún regalo, un beso en la mejilla,

y el más sencillo milagro:

un “cómo estás” que se queda para siempre.


Que la Mágica Dualidad Divina nos permita

romper la rutina de la noche y el rincón sin miradas:

“el que más ama siempre queda solo.”

Recibir en la mañana, con alegría, un nuevo corazón y su credo;

compartir el nuestro con amoroso aliento.

Y, con brillo intenso en nuestros ojos, como un despertar iluminado,

agradecidos y cogidos de las manos, como una diosa con su dios,

finalizar, en coro, con un poderoso y santo: ¡Amén de oro!


Franz Alberto Merino Dávila

sábado, 19 de septiembre de 2020

CÁNTAROS, JAZMINES Y HECHIZOS DE DESOLACIÓN.

 


CÁNTAROS, JAZMINES Y HECHIZOS DE DESOLACIÓN.


Porcelana blanca, irguió sobre un plato viejo para amoldar.

El torno muy usado apenas contribuyó con la estética y su destino.

Las manos del anciano alfarero un asa torcida torpemente colocó.

El cántaro atípico observó la fatal caída de su creador sobre su barro.


Pasaron diecinueve años y nadie lo usó, ni admiró, arrinconado vivió.

Por lista de herencia llegó hasta la aprendiza universitaria de idiomas.

De florero lo usó, no pretendió llenarlo con precipitado vino de adolescente.

Con fragancia a jazmín ahora le recibiría su dormitorio juvenil lleno de peluches. 


El cántaro, varias veces tomaba pleno sol, las flores blancas lo exigían.

Más reposaba debajo de la copia posimpresionista “Les Tournesols” de Van Gogh.

La mesita del rincón lo sostenía, y dentro del cajón un hechizo de amor había.

Durante muchas noches, atestiguaría la relectura del hechizo y poemas tiernos.


Por jugar tanto al romance, cierta tarde iracunda estrelló el cántaro sobre sus duelas.

Siendo catecúmena sintió asco al enterarse que su sobrino deseaba poseer su cuerpo.

Se dirigió al cajón del rincón, extrajo los poemas y el hechizo de amor. 

Prendió fuego a todos esos escritos con seudónimo “secreto de confesión”.


Sus senos antes virginales los sintió sucios, manchados, incestuosos, le urgía mutilarse.

Sin más cogió las tijeras para las flores, herida fatal insertó en su pecho, indignada.

Las llamas pronto avanzaron a la cama de madera, a la puerta, a toda la habitación.

Desquiciada cayó al piso entablado, miraba los pedazos ahumados de su cántaro raro.


Ella y su cántaro heredado se mezclaron con otras cenizas, se fusionaron con el lodo.

La fragancia de aquellos jazmines finalizó… otro idéntico aroma retornará en vasija metálica. 

Un consolante hechizo mágico se acopla, lo componen salves y ruegos de fieles religiosos.

Donde abundan los cántaros de bronce se puede ver, oler y escuchar el hechizo de desolación.


Autor: Franz Alberto Merino Dávila

19-09-2020

Loja, Ecuador.

@franzmerino #franzmerino

La foto pertenece a otro autor.

https://www.autoreseditores.com/franzmerino