martes, 10 de febrero de 2026

CUANDO HABLES, DECLAMARÁS COMO MI HÉROE, FRANZ ALBERTO MERINO D°ÁVILA

 


CUANDO HABLES, DECLAMARÁS COMO MI HÉROE


Yo contaba de uno a diez con dicción; su alma inmortal se iba a esconder, pues con su manera de hablar antes me lo pidió. Sus manos sobre sus ojos dibujaban las estrofas luminosas de la infancia, donde su diáfana alegría es la corona de mi pena temporal y la gloria de su angelical silencio.

—¿¡Estará aquí!?

A su cuerpo acurrucado escuchaba respirar... El juego debe alargarse; eso lo hace feliz.

—¿¡Estará por acá!? ¡¿Tampoco está?! ¿¡Dónde se escondería, mi tesoro!?

Entre la rendija de las bisagras de su juego lo divisaba e, intencional, le estiraba su emoción de suspenso…

—¡Te estoy oliendo! —aspirando su aroma con juguetona sonoridad.

—¡¡¡Te encontré!!! —Estallaba su dopamina en su angelical rostro.

—Yo te amo, mi nieto. Yo amo a tu ser. Eres mi mejor poesía infantil.

Lo abrazaba y, escurridizo como el agua, volaba a esconderse otra vez... Su sonrisa de cinco años jamás la pudo esconder de mí, nunca; está fraguada en mi memoria, blindada.

Algún día recitará, recitándose.

Ahora sus palabras vuelan libres como la química cósmica; pero un día sus neurotransmisores conectarán mensajes en su cabecita y, cual mi tierno héroe, los declamará; los liberará con impactante y coherente plenitud.

Ese día mi alma se esconderá tras su brillo; me deleitarán mis dopaminérgicas lágrimas y recordaré sus caprichosas "dopaminitas", gotitas derramadas cuando no había complacencia.

Este último deseo ya no solo es mío: la sana niñez lo suplica, sus padres lo rezan, todo el mundo lo corea; la Dualidad Sagrada lo concederá con divina oxitocina. Aunque el costo sea sus pequeñitas alas titanizadas, las esconderá para mostrar sus brazos de un titán orador.

¡Ya lo verán, neurodivergentes!

Sus palabras patinarán por su boca como los patines sobre el hielo de un olímpico campeón.

¡Lo descubrirán!

¡Encandilará su potencia!


Franz Alberto Merino Dávila

Escritor y poeta ecuatoriano


miércoles, 21 de enero de 2026

MADEJA DE IMPULSOS Y CREATIVIDAD DE MUNDOS DIVERGENTES



Madeja de impulsos y creatividad de mundos divergentes

La introspección creativa era el rasgo distintivo de mi identidad infantil; en aquel entonces, aún no existía un diagnóstico. En los sesenta, yo «volaba despierto», pero utilizaba mi lógica para asociar, aprender y crear. Enfocaba mi impulsividad en la escritura de frases y máximas que, poco a poco, mutaban en pensamientos libres.

Fui un padre muy presente para la «ochomesina»: desde su desayuno hasta su dormir, en una vida llena de alegría y total amor paternal. A sus trece años, ella seguía canalizando su energía especial con el baile y el canto en privado, hasta el cansancio; luego, por su propia identidad femenina, eligió a la mujer adulta: a su mamá. Ella, quien maduró como diosa del Olimpo costeño, no fue adivina, pero sí imagen de sacrificio, dedicación y ternura; tejedora de un linaje especial.

Hoy, en su herencia, ella observa cómo la personalidad divergente posee al primero de sus hijos: el políglota. El mayor trae en sus genes esa introspección canalizada en un mundo propio de inglés perfecto. El segundo, cuya mente va más rápido que sus actos, se enfoca en juegos infantiles sin fin.

Son «four strands» que conforman una inteligente madeja: padre, hija y su descendencia amorosa. Un ovillo cálido, con su hilo anudado de cuatro hebras; «four names» y un diagnóstico verificable. Sangre con glucosa de amor: una marca que esconde aquella noble y luminosa calidad.

Es un acertijo que surge tras las escondidas y antes de contar diez mirando a la pared: «Cuatro siglas se trazan, jugando a ciegas como un mapa filial, para descubrir los cuatro tesoros».

TDAH

Con todo mi amor, para ustedes.

Franz Alberto Merino Dávila

Escritor y poeta ecuatoriano